lunes, 23 de marzo de 2009

Correo

La pena de muerte

A partir de las declaraciones de Susana Giménez se desató la solidaridad de otros miembros de la farándula con ella, que a su vez repercuten o avivan el sentir de la “gente”.

Estas declaraciones nos retrotraen a momentos de la humanidad en los que regían la venganza o simplemente dictaban las razones los poderosos que decidían sin más quién debía morir. Poniendo la mirada, sin usar siquiera una lupa, vemos que no todas las muertes merecieron estas consideraciones. No se mostraron dolidos ni indignados por los crímenes horrendos y masivos cometidos por los que a partir de marzo del ’76 usurparon el gobierno de la Argentina hasta la llegada de la democracia. Tampoco las muertes provocadas por asesinos al volante les merecieron estas respuestas. Menos aún se pronunciaron sobre la cantidad terrible de mujeres víctimas de la inseguridad, la tortura y la muerte, crímenes cometidos por sus parejas. Los feminicidios no son considerados dentro del tema seguridad. ¿Será porque contradicen las ideas tradicionales de que para una mujer no hay nada mejor que el interior de su hogar? ¿Será porque es mejor no avivar a las mujeres, ya que muchas veces el esperado príncipe es sólo un asesino en potencia y el poder se disfraza de amor para someter? La ley de violencia contra la mujer ha surgido a partir de una lucha de mucho tiempo y de muchas mujeres, la festejamos. Nos gustaría que “los medios y los famosos” extendieran su sensibilidad a estos crímenes que sin razón siguen llamando pasionales.

Cristina Villanueva
libera@arnet.com.ar
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